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La fortaleza de La Mola y el oro de la Reina

Al final del turbulento siglo XVIII, el rey Carlos III mandó demoler el Castillo de San Felipe, bajo el criterio de que si se eliminaba este fuerte inexpugnable los ingleses abandonarían su interés por Menorca. Ya en el siglo XIX se volvió a plantear la cuestión de la defensa del puerto de Mahón y como consecuencia el gobierno español decidió construir una nueva fortificación en la Mola, justo en la bocana del puerto.

Las obras empezaron en 1848 y se interrumpieron en 1875, a pesar de que la fortificación nunca estuvo completamente acabada. Y la razón de esta brusca interrupción se encuentra en el hecho de que la Mola, antes de haberse finalizado ya era completamente obsoleta. Había sido diseñada y concebida, para piezas de artillería de avancarga, como había sido el caso durante siglos. No obstante alrededor de 1860, la tecnología militar sufrió una importante revolución con la aparición del cañón de retrocarga de ánima estriada.

La impresionante fortaleza está constituida por varios kilómetros de galerías subterráneas y su construcción supuso una carga extraordinaria para el erario público español. La reina Isabel II (de quién recbe el nombre la fortaleza) era muy consciente de este esfuerzo. Cuentan que el día de su inauguración, al desembarcar de la falúa real, y al poner pié en tierra, su majestad expresó su extrañeza por el hecho de que los escalones fuesen de piedra.”¡Pues creia que eran de oro!” dicen que exclamó.

Actualmente, La Mola no cumple ninguna función militar y está abierta al público.



» Fortaleza de La Mola

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