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El Jaleo y el Caballo

Incuestionablemente el gran protagonista de las fiestas populares de Menorca es el caballo. A pesar de que se pueden ver ejemplares de diferentes orígenes, habitualmente se trata de caballos de raza menorquina. Su reconocimiento oficial es relativamente moderno, del año 1987. Un estudio genético ha permitido descubrir los estrechos lazos de esta raza con los árabes, españoles y pura sangre ingleses. En definitiva, ha ido evolucionando a partir de los animales traídos por los diferentes pueblos que han conquistando la isla

La capa (color) del caballo menorquín es siempre negra, admitiéndose todas las variedades y algunas manchas blancas en la cara y las extremidades, siempre que sean de reducidas dimensiones. Su carácter es muy enérgico y noble, aunque no sea un animal excesivamente resistente.

En cuanto a la doma, resulta también característica de la isla: la doma menorquina. El jinete sujeta las riendas exclusivamente con la mano izquierda, quedando la derecha libre para saludar o manejar la fusta. El movimiento más característico es el “Bot” (salto), consistente en mantener el caballo erguido sobre las dos patas traseras. Una variante es el “Bot de caminar” consistente en levantar el animal y hacerlo andar solamente a dos patas. La Federación Balear de Hípica organiza regularmente concursos de doma menorquina, siguiendo el correspondiente reglamento.

Durante la fiesta queda bien manifiesta la habilidad y el dominio que demuestran tanto los caballos y jinetes. Lo cual resulta realmente asombro tratándose siempre de machos enteros. En cuanto a los jinetes suele ser común ver a “Caixers” tanto hombres como mujeres y de todas las edades. La única excepción  son las fiestas de Sant Joan en Ciutadella donde solo se admiten hombres.



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