La sensaciones que producen los deportes de riesgo crean adicción. ¡Pruébalos y vivirás una experiencia inolvidable!

Los deportes de riesgo son muchos y muy diferentes pero todos tienen algo en común: nos hacen sentir llenos de energía, invencibles y poderosos. Nos ayudan a empujar nuestros límites, deshacernos del miedo, superarnos y alcanzar nuevas metas. Son, sin duda, una forma diferente de conocerse mejor a uno mismo y de encontrar un profundo bienestar.

No es de extrañar que practicar deportes de riesgo pueda llegar a enganchar, sin embargo esta adicción a las emociones fuertes tiene una base científica y biológica. La culpable es la adrenalina, una hormona que prepara el cuerpo para enfrentarse a estímulos externos. Actúa como un vasodilatador y mejora nuestra capacidad respiratoria para que llegue más oxígeno a los músculos. Así nos sentimos fuertes, ágiles, rápidos… aumenta la euforia y se reduce el miedo. La adrenalina nos ayuda a dar lo mejor de nosotros mismos.

Después de experimentar este cambio en el cuerpo, se produce otra reacción: aparecen las endorfinas, otra hormona relacionada con la felicidad. Esta tiene un potente efecto analgésico y recrea una sensación de bienestar y alegría.

Todo esto hace que uno se “enganche” a experimentar estas sensaciones que producen los deportes de riesgo y que cada vez necesite más estímulos. El cuerpo, además, también se va acostumbrando y es necesario ir subiendo el nivel de “riesgo” para alcanzar ciertos estados de excitación.

Además de esto, los deportes extremos generan otra serie de beneficios:

  • Te empujan superar miedos y explorar tus propios límites.

  • Son una motivación para fijar nuevas metas y lograr superarlas.

  • Quema calorías y tonifica tus músculos

  • Aprendes a divertirte con el deporte.

  • Te invitan a salir de la rutina.

Practicar deportes de riesgo puede imponer respeto, sobre todo al principio. Sin embargo, no hay nada como perder el miedo y atreverse a probar. Estas son algunas de las actividades por las que puedes ir empezando:

Psicobloc

Si tienes experiencia en la escalada, el psicobloc es el siguiente nivel: consiste en escalar paredes de roca que se levantan sobre el mar para luego dejarte caer sobre él. Requiere fuerza, técnica y saber nadar muy bien para volver a la orilla. Lo bueno es que necesitas poco material: tan solo debes de traer tus pies de gato y una bolsa estanca para el magnesio. En las Islas Baleares es una práctica muy famosa.

Surf

Deslízate sobre las olas del mar sobre tu tabla y disfruta de la sensación de adrenalina. El surf es uno de los deportes más excitantes y divertidos para practicar, sobre todo, en verano. Cualquiera puede probarlo aunque se recomienda tomar unas clases al principio para aprender a levantarte sobre la tabla y conocer el funcionamiento de las corrientes. En el norte de España se encuentran las mejores olas del país, aunque para empezar te valdrá casi cualquier playa.

Barranquismo

Si eres más de montaña que de playa, también puedes probar el barranquismo: uno de los deportes de riesgo más completos ya que requiere poner en práctica diferentes actividades como el rappel, el senderismo o saltar por un río. Cualquier persona puede hacerlo acompañado de un guía experto que explique la ruta y cómo proceder en cada caso. Es importante llevar un equipo de seguridad compuesto por casco, neopreno, cuerdas y arneses. La parte más divertida son los saltos y los toboganes naturales que se forman en el río.

Paracaidismo

Este es probablemente uno de los deportes de riesgo que más miedo da la primera vez. Y es que para tirarse al vacío desde un avión hace falta mucho valor. Sin embargo, la sensación de adrenalina es tan fuerte que cuando por fin tocas tierra sientes una gran felicidad y emoción.

Volcano Boarding

Parecido a practicar sandboard (es como hacer snowboard pero en una duna de arena), el volcano boarding consiste en deslizarse por la pared de un volcán entre cenizas. El riesgo, en este caso, está en hacerlo cerca de un volcán.

Nicaragua es el país preferido para esta práctica donde se desciende por la pendiente del volcán Cerro Negro a unos 80 kilómetros por hora. Se suele bajar sentado sobre una tabla de madera y bien protegidos.

Slacklining

El slacklining consiste mantener el equilibrio, caminar y saltar sobre una fina cuerda. Esta se puede situar a apenas un metro del suelo o varios. Cuanto más arriba, más emoción y más vértigo. Por eso, se ha visto a gente practicando slacklining sobre el vacío en montañas o incluso entre grandes edificios.

En este deporte la concentración y el equilibrio son fundamentales, por lo que se empieza a practicar en pequeñas alturas hasta alcanzar varios metros.

Estos seis deportes de riesgo son solo una muestra de todas las actividades que puedes practicar si quieres poner a prueba tu valentía y experimentar cómo la adrenalina recorre tu cuerpo. Diferentes entornos, distintos niveles… pero todos te harán vivir una experiencia indescriptible.