“Personas ordinarias, logrando cosas extraordinarias”

En Artiem creemos que un planeta mejor es posible. Por eso nos comprometemos con nuestra sociedad y nuestro entorno.

Con este convencimiento, el pasado viernes  Laura y yo, nos reunimos con Andreu Hernández Galmés, responsable de la Fundación para las Personas Discapacitadas de Menorca con el objetivo de ver de que forma podríamos colaborar en la gran labor que hacen. Al finalizar la reunión nos invitó a  visitar el Centro Polivalente Carlos Mir.

Es un centro ubicado en Mahón, próximo a Bintaufa donde se trabaja con personas con  capacidades distintas.  A la llegada fuimos recibidos por una señorita muy amable que nos hizo pasar para conocer a la directora, Irene Perchés y su equipo.

Laura y yo salimos impresionados de la visita. Nos impresionó el ENTRAÑABLE AMBIENTE de trabajo que se respiraba, la limpieza, el orden, la ILUSIÓN  y PASIÓN con la que se nos enseñaban lo que se hacía, la SONRISA siempre puesta por todas las personas. Es decir se transmitía, hacia los que veníamos de fuera, un ambiente de FELICIDAD.

Vimos y aprendimos muchas cosas, aunque yo me quedaría con la lección siguiente:

De como con muy pocos recursos o recursos que nosotros desechamos (recortes de postales, periódicos viejos, retales de telas, trozos de cerámica rotas, cápsulas de Nespresso), la imaginación, la pasión y el conocimiento de las monitoras. Junto con la ilusión, el cariño, la perseverancia y paciencia de estas personas con distintas capacidades, se puede lograr fabricar bolsos, bolsas de playa, papeleras, mosaicos, colgadores para casa, mosquiteras para la puerta de entrada,.. Objetos dignos de estar en muchas tiendas de nuestra ciudad.  No sólo esto si no que además se logra que estas personas se sientan útiles a la sociedad y con los ingresos que se obtienen pueden mantener parte de las actividades del centro.  

Me pregunto como sería Menorca hoy, si los empresarios y empresas de nuestra isla aplicásemos un poco de todo lo que vimos el viernes en el Centro Polivalente Carlos Mir.  Seguro que seríamos una isla próspera, donde nos sentiríamos dueños de nuestro propio destino,…

¿Imposible?

Recuerdo haber leído y escuchado de como en la Menorca de la Postguerra, donde no había recursos o era muy difícil conseguirlos. Los menorquines se  las ingeniaban para fabricar productos que daban trabajo a muchos de ellos y luego comercializaban en el resto de España o el extranjero. Productos como motores de combustión interna, sumadoras, televisores, quesitos,…que eran capaces de competir con éxito en los mercados.

Es la creencia en estos valores que vimos en el Centro Polivalente Carlos Mir, lo que hace que personas ordinarias logren cosas extraordinarias, que nos permiten ser dueños de nuestro destino.

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