Una llamada inseperada

Esta mañana me ha llamado Benito Reynés, Presidente del Menorca Basquet. La llamada tenía por objeto darme las gracias, como responsable de Editorial Menorca,  por el apoyo y el trato que le hemos dispensado en todo este proceso que ha vivido el Menorca Basquet hasta su final.

Sin duda alguno, creo que somos todos los menorquines que tenemos que estar agradecidos a Benito y su junta directiva por todo el trabajo, esfuerzo e ilusión que han puesto para sacar adelante un proyecto tan impresionante como ha sido la realidad del Menorca Basquet. Dedicación que han hecho de forma altruista y en muchos casos comprometiedo recursos económicos personales.

No cabe duda que lo sucedido no alegra a nadie, pero sin duda de esta “derrota” nos permite aprender algunas lecciones de la que todos los menorquines de una forma u otra hemos sido actores. Lecciones que nos ayudarán a aprovechar las oportunidades que se nos presenten.  Éstas podrían ser:

  • No hay nada imposible: Ni los más optimistas podrían imaginas hace 15 años que Menorca podría lograr tener un equipo jugando en la 2º liga de baloncesto más importante del mundo.
  • La ilusión y la vsión compartida de una sociedad mueve montañas. Quién iba pensar que seríamos capaces de en 3 meses  tener operativo  un pabellón ACB.
  • El ejemplo de personas que con trabajo constante y callado son  la mejor medicina para una sociedad que vive de la apariencia.

No Benito, no tienes que darnos las gracias. Somos nosotros los menorquines que tenemos que daros las gracias a tí y las personas que durante estos años habéis luchado y defendido los valores que representan el Menorca Basquet.

 

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