Cruzar la meta de una maratón es una de las experiencias más especiales que puede vivir un amante del running. Meses de entrenamiento para superar esos 42 kilómetros de carrera y, después, celebrar con ilusión el haber conseguido un gran reto.

El 22 de abril volvimos a vivir esa sensación en la EDP Rock 'n' Roll Madrid, la maratón de la capital. Más de 40 runners de diferentes puntos de España y Europa decidieron unirse al equipo de Artiem y convertirse en finishers tanto en la maratón y como en la media de Madrid.

En Artiem vivimos el deporte y el running con especial pasión, por eso desde hace unos años no nos perdemos ninguna edición de la EDP Rock 'n' Roll Madrid. Y además, como nos gusta compartirlo con los demás, creamos una paquete especial para los runners que quisieran quedarse con nosotros y preparar la carrera juntos. ¡Este año han sido más de 40 corredores!

Para ellos, diseñamos en Artiem Madrid un programa de 24 horas previo a la maratón para que pudieran prepararse adecuadamente para el gran día.  ¿Quieres saber cómo fue?

La primera cita tuvo lugar el sábado a primera la tarde, cuando todos los corredores ya habían llegado al hotel. José Pablo Rodríguez Jiménez, CEO de Personal Running, ofreció una charla técnica para preparar la carrera.

En esta primera toma de contacto ya se perciben los nervios contenidos entre los que correrán por primera vez una maratón, se escuchan diferentes acentos lo que nos confirma que EDP Rock 'n' Roll Madrid es famosa en todo el mundo y, sobre todo, mucha concentración para no perder detalle de los consejos y recomendaciones de José Pablo.

Además de analizar el perfil del recorrido, haciendo hincapié en los puntos más complejos, también repasaron las recomendaciones de alimentación e hidratación previas a la carrera. ¡Muchos hidratos y litros de agua para todos!

Después de la charla, guiados por José Pablo, todo el equipo salió a correr un poco por los alrededores del hotel. Eso sí, sin forzar demasiado que ¡hay que reservar las fuerzas para la carrera!

Y esa noche a dormir pronto y… ¡a las 6 en pie para desayunar con tiempo suficiente! Para eso día preparamos un energy breakfast a la altura de nuestros corredores. A pesar del madrugón, y a causa de la adrenalina previa a la carrera, el ambiente en el desayuno era de emoción y nervios. Algunos comentaban el recorrido entre ellos, otros compartían sus experiencias previas… pero todos desprendían verdadera ilusión.

A las 8, una hora antes del pistoletazo de salida, cogieron los buses que los llevarían hasta el punto más cercano a la línea de salida. Una vez allí, directos al cajón de salida y a calentar el cuerpo. ¡Vamos equipo!

A las 9 arranca la carrera con 42 kilómetros por delante y una ruta por algunos de los lugares más icónicos de Madrid: Atocha, el Paseo de la Castellana, Madrid Río… Un recorrido que se divide para los que se atreven con la maratón o los que prefieren hacer, de momento, la mitad.

El tiempo acompaña y aún más el ambiente: a lo largo del recorrido se agolpan aficionados que animan a los corredores. Música, aplausos, buenas vistas y paso a paso va avanzando la carrera. Y ya, por fin, cuando empiezan a escasear las fuerzas: ¡la meta! El orgullo, la emoción y el cansancio se entremezclan creando una sensación única que solo aquel que haya sido finisher de una maratón puede entender. Dan igual los tiempos, los ritmos o las medallas… ¡lo importante es llegar!

Y poco a poco fueron llegando todos: con calambres, sí; pero muy alegres. Y es que eso es el deporte: esfuerzo, superación y una felicidad infinita.

Para celebrarlo, a medida que nuestros corredores iban volviendo al hotel en los autobuses, preparamos un recovery lunch que, sin duda, lo tenían más que ganado. Reponer fuerzas, rehidratarse y compartir la experiencia con los compañeros. ¡El ambiente post-carrera!

La sensación, un año más, no puede ser mejor. Por eso, el año que viene volveremos a la EDP Rock 'n' Roll Madrid e invitaremos de nuevo, a los que quieran, a formar parte del equipo Artiem y a vivir 24 horas inolvidables a nuestro lado.

¡Hasta el año que viene!